Wednesday, January 1, 2014

DOS MIL CATORCE


En el año nuevo barre tu casa con una escoba nueva
para que no se escape tu hombre
(diga usted hombre como quien quiere decir mujer)
intercambia una prenda que traigas puesta
que guarde en sí la cantidad de tu espíritu
si las ganas de viajar son muchas
harás tu maleta antes de la medianoche
(colocarás en ella objetos simbólicos
relacionadas con el lugar de tu destino
sombrero verde. Saliva. Rojo.)
Tirarás un vaso de agua –fuera-
para alejar el polvo muerto.
Si quieres borrar las cosas negativas del pasado
las quemarás en un papel para que no se repitan.
Revisa las cosas que ya no usas
has una limpieza
(des)hazte de lo que ya no sirve
(des)hazte de todo
alguna vez querrás (des)hacerte de ti misma
pero no importa
arrepentirse todos los días es lo que sucede
cuando te sirven lo que no quieres comer
y te obligan a comerlo.
Para que el próximo año sea de continuo ascenso
sube en una escalera
mientras repitas el canto 48 de Walt Whitman
reparte espigas de trigo
lava tus manos con champán y azúcar.
En caso de que algunos de estos rituales no funcionen
en la noche del devenir
por lo menos tendrás las manos limpias.
La casa limpia. El sombrero verde. La maleta lista.
Y el protagonismo de toda una noche
que asumirás como era de esperar.
 
 ©Yosie Crespo
Noviembre, 2013

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